Diablo de fresas

Desde el principio, hasta el momento, una larga improvisación de dos grandes enamorados de la sinrazón…

Apalancados en nuestros impulsos, sabemos que no existe otro camino para los de nuestra estirpe, dejarnos llevar, y que nos lleven a un buen ritmo, sin acelerones, sin frenadas, subiendo la velocidad de nuestros latidos, a cada mirada, en cada gesto compartido, creando nuevas complicidades, por las calles de sal y arena, pasamos desapercibidos para aquella farsa de la ley de la gravedad.

Surcamos con nuestros vivos ojitos el entorno, este se nos ofrece como una muestra más de lo grande y surrealista de nuestro amor, como ayer por la noche, me encontraba solo al amparo de la tímida luna oculta entre paños grises, mientras ella azuzaba mi imaginación para ver su sonrisa oculta, una bandada de pájaros me brindo un espectáculo precioso al sobrevolar mi cabeza en formación de cuña perfecta, yo flotando, hipnotizado bajo sus alas, volábamos tan cerca que estuve a punto de irme con ellos a Nueva Zelanda.

Esa noche acababa de comenzar, tenía un nuevo tablero de juego, las fichas repartidas, y las sorpresas en sus casillas esperando a que tropezará con ellas. Empieza el juego, sin ningún contacto, con una resaca de espanto, mi cabeza y mi ser pedían una birra algo de alcohol para así mover el doble de espacio, con mi mente a punto, después de castigarla durante 4 días con sus extensas noches sin noticias de ella, mi locura más libre y virtuosa que nunca, viajando por la tierra que me vio gatear para luego torpemente andar, y más tarde correr, correr a toda hostia, huí hacia ella hará 10 años yo entonces ni tan siquiera sabía que la conocería, decidí volver a llamarla y arrasar la poca cordura que me quedaba encima.

Fue una grata sorpresa que todavía recordara mi nombre, ella susurraba con su voz infantil palabras que eran parte de su gran sortilegio, yo que siempre he sido un maldito y que no suelo fiarme del veneno letal que confieren las palabras candorosas, acabe teniéndolo claro, cristalino, como la luz de la linterna del acomodador, encontré mi butaca pero estaba ocupada por ella, decidí escaparme y disfrutar de esos 1000 km. de distancia que nos separaban, era una estupidez, una perdida de tiempo, salud, y dinero, a la vista de cualquiera que no sienta que un instante es a veces más puro que toda una vida.

Me tire de cabeza a la piscina vacía, así la conocí, en poco tiempo disfrute un cambio profundo y mucho más importante aún, volví a encontrarme con mis diablos, mis maldiciones, y aprendí a no tenerles miedo, a no tener miedo a nada, a no necesitar nada, deje mi dependencia con el bendito humo del oriente, rehuse a pensar, conocí a través de sus balcones el acongoje que da el ver realizado los sueños, soberbio, grandioso, estrepitoso estallido de sensaciones que me recorren hoy, hacen escala por mi paladar, ponen en danza todos los pelillos de mi cuerpo, y se apean en mis huevos, que se acurrucan inertes cada noche en busca de su calor.

No es raro el que acabe comparando lo que me hace sentir con los efectos de la droga, más excitante que el café de medianoche, más sedante que un porro de rojo libanes, más psicodélica que un buen secante de doble gota, más sueño cuando duermo a su lado que cuando juego con el opio, más ponen los olores que esnifo de su cuello que dos rayas de escama pura. Ahora como un buen cerdito, como un buen enganchado, como un gran colgado, como el yonki que todos llevamos dentro, escapo hacia el suave baile de sus abrazos, a pillar un buen colocon de esos que no se pueden dejar de gozar, a dinamitar mi cabeza, a tomar por culo que salga por los aires, a dejarme caer desde la 8ª planta, a morir por sentir tanto, a vivir intensamente mientras todo muere despacio.

Oigo de nuevo esas voces que viajan conmigo, alucinantes, embaucadoras, voces fatuas, voces dementes, bienvenidas y muchas gracias por acercarme de nuevo a su lado..

Venid,

Acercaos a mi,

Dejad que mis invictas miradas
Apliquen un suave masaje a vuestra soledad,

Dad paso a la sonrisa de fresas,
No podréis largaros con facilidad.
Notad..
Sentid..
mis paisajes imaginarios son vuestros ya.

Deshagamos la noche entre nuestras manos
Migajas de pan para las palomas..

Caigamos de nuevo
En el decisivo baile de las
noches prohibidas del paraiso.

Juntos o separados,
Sin un porque
Sin ningún quizas,
Agarrados al estandarte de nuestras sensaciones.

La osadía de un borracho de vida, de un mutante de estilos, se ve limitada por su infame capacidad para narrar, solamente cuando las ninfas de la noche acuden a mi, puedo sentir que debo y necesito escribir.

Si pudiera transcribir lo que esas ocurrentes voces me cuentan, no solo ardería tu pecho al leerlas, saldría también el que te escribe en llamas, flameado, como en una combustión espontanea, por la cara, como un cocktel molotov estallado antes de arrojarlo.

poesia_

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Una respuesta hacia “Diablo de fresas”

  1. [...] Feliz Cumpleaños.. Noches Prohibidas del Paraíso Hoy cumplimos 1 año desde el primer artículo, apareció el 6 del 6 del 2006 ya sabéis mi lado satánico me puede.. Diablo de fresas. [...]

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