El Hoyo.
Excavé todo mi propio cuerpo,
En busca del dolor invisible,
Preñado de miserias y ruina,
su nombre pegado al de ella,
su cara fundida con la de el,
el dolor como un surco rayado,
que se repite, multiplicándose
como un cáncer, entrando en la
letanía de mis últimos paseos,
deambular siempre fingido,
y la profundidad que se crea,
al saber que pierdes tu humanidad,
bajando por el túnel,
allí se fraguaba mi final,
atormentándome por nada,
acusándome por todo,
llorando a oscuras,
viviendo en un profundo hoyo.
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abril 5, 2008 a 7:44 am
[...] chamuscada apresa sabiamente palabras, las convierte en humo o silencios… hace tiempo fue un hoyo del que no sabia como salir, ahora sonrió como acto reflejo, un guiño a la inmensidad que nos [...]