Ella, por Lliure

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Una pregunta recorre su mirada de otoño en otoño, una pregunta que quizá no tenga respuesta, pero ella ya lo sabe, simplemente ha dejado de asustarla, le preocupan más la noche vacía y el espacio. Recuerda como te conoció en un infierno rodeado de espejismos humanos donde nada es real y todo es tangible, recuerda la locura de encontrarte en ese verde grisáceo a mediodía. A veces torna la mirada cuando habla de ti, parece ocultar un misterio profundo que rodea su cuerpo como una prisión de aire, luego se desvanece el brillo en sus ojos y continúa lanzando su mirada hacia un futuro hostil.

Ella viaja desde sus pies a esa cama de animal donde te vio borracho de placer, donde las distancias se acortaron tanto, que dolió continuar el camino bosque adentro, sólo con tocarla puedo sentir su hiel rodeando cada instante en fuga, ella me acaricia con el gesto de su boca y tiembla, por primera vez no sabe escapar. Sus dedos están intentando sujetar una taza de café vacía de dulzura, ella bebe hasta sentir el amargor desde sus venas, le gusta decirme que pasará, que los deseos son fugaces como las estrellas, pero yo la conozco, ella se quiebra en silencio como los huracanes. Se enciende un cigarro y cuando se apaga se esconde tras el humo del siguiente, así disfraza su amor por ti. Le gusta ese disfraz porque le ha salvado el alma, la resguardó de las expulsiones y el llanto, ella se protege detrás de la soledad y cuando me abraza puedo sentir el fuego de mil ciudades aún no exploradas, y es que su tristeza nace de la estrategia intangible, de lo virginal de sus afectos.

Hoy sin embargo la veo distinta, ella suele reír detrás de cada esputo de dolor, sus carcajadas suelen barrer la agonía de sus palabras, pero esta noche no, lo sé, quiere romperse en añicos para penetrar las nieves ajenas, le gusta el precipicio como las nubes, regresa a tú balcón y ve caída y luna, sigo esperando que termine su última frase pero ella inmóvil se ha perdido en sus infiernos, entonces me acerco a su cuerpo frío y tenso, ella se estremece y comienza la huída, por primera vez me habla sin un recuerdo en su mirada y sonríe porque sabe que le guardo un secreto. Ella se inclina hacia a mí y me deshace pensando en tu piel, ella imagina desiertos donde te busca y me haya, ella, sólo ella, puede hacerme vibrar mientas añora otros mundos y me niega el encuentro, sin piedad hace jirones la magia de nuestros instantes, aún así seguiré masticando mi sorpresa, cuando me vaya y respire, viviré donde otros volaron y ella volará donde yo viva.

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1 comentario

  1. Blackmoon dice

    Se siente la intensidad en cada una de las palabras…es genial¡¡¡

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