Océano granate, por Lliure

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Llovía oscuro en la ciudad de plata casi siempre salían a nadar desnudos sobre el asfalto pero esta noche era distinta un humo gris invadía sus paladares, recorrieron los callejones de la Plaza Stealmann sin ninguna idea fija tan sólo encontrar el mar donde lo habían dejado, intacto y azul, tan sumiso y profundo como ellos.

Addam parecía extraviado tan sólo podía recordar aquellas figuras incorpóreas acariciando su cuerpo, se balanceaba sobre sus rodillas y preguntaba respuestas, nadie más podía atreverse a despedazar de ese modo la oscuridad. A unos metros de distancia, Cloe esperaba paciente la fugacidad, llevaba todo el día viendo pasar los tranvías como había visto pasar su vida, veloz y de rodillas, tres números vigilaban su cabeza:21 15 52, 21 15 52, 21 15 52…apenas podía recordar su significado pero parecían adornar su cerebro como la música. De pronto lo vio claro 21 puñetazos, 15 patadas y 52 palizas, lo más impactante tras los años era comprobar la perfección de los números, se encadenaban el uno al otro como los golpes, como notas en una ópera, a veces había jugado con el dolor… cada impacto una nota así se sentía flotar como en una sinfonía de Beethoven cada movimiento encadenado con el anterior en su propia cárcel triangular, pasadas las horas al enfrentarse con el espejo solía ver su cuerpo como partitura emborronada por el inspirado músico, cada moratón un silencio de corchea, cada herida un fa, cada arañazo una fusa.

Cloe siempre esperaba, conocía su estructura metálica reparando un reloj, nadie podía convencerla de no merecer un suspiro pero hacía tantos años que sus pies rozaban el asfalto que había olvidado ponerse las sandalias para salir al puerto. De vez en cuando sentía una respiración sobre su nuca, unos ojos silenciosamente conocidos desentrañaban su anatomía en mitad de la noche, siempre tras sus pasos el benefactor. Addam solía guardar las distancias a intervalos de piel, le gustaba caminar a su lado y observarla desde lejos, un alma muerta para sonreír era más de lo que suponía merecerse, aunque aún añoraba su cajón rebosante de recetas inconfesables, había descubierto en Cloe una sustancia más adictiva, dolor a borbotones manando desde sus cicatrices hasta su entrepierna. Inexplicablemente sus rutinas se habían esfumado de golpe, había clausurado partes de su antiguo cuerpo a base de cerrojo y clavos, pero aún sentía la necesidad de acariciar al diablo, tanto como ella necesitaba revivir sus sonidos.

– ¿Lo sientes? Esta noche me pide un hasta siempre… Lo supe en cuanto atravesamos el umbral con tu mano en el bolsillo.

– Siempre con demasiadas certezas, mañana caerá el sol y volverás a darte cuenta que no hay noche mágica, sólo hay un deseo flotando en un tiempo cobarde. Sólo eres tú añorando pasado al lado de un yo que no desea más futuro.

– Míralo como quieras, púdrete en los campos caústicos si te complace, esta noche vas a matar y a morir, lo leo entre tus líneas. Después de todo llevamos 21 ocasos acudiendo al encuentro del profundo oleaje sin más disfraz que el aprendido…

– Está bien dame 15 minutos de silencio, más tarde caminaré 52 pasos hasta el borde del malecón, si en ese instante preciso escucho un ruido sordo golpeando mi cabeza saltaré si mirar atrás…

– Ni siquiera en este momento vas a contarme el porqué de encadenar tu vida a una secuencia numérica…todo podría haber sido distinto…

– Al menos tengo un plan para sacarnos de este infierno, y un plan nos da a los cobardes una rutina donde ser aguerridos. ¿Vas a guardar silencio?

– Hasta siempre…

Tras la eternidad de sus pensamientos, Cloe se levantó y comenzó a andar a grandes y lentos pasos, justo cuando sus dedos de los pies acariciaban el precipicio sonó el eco del disparo liberando su cerebro, cogió impulso y saltó. En la caída tuvo tiempo de cumplir su último deseo, contemplar la dulzura del cálido granate invadiendo el océano.

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1 comentario

  1. Leyrian dice

    Rapsoda_legendario@hotmail.com: busco gente para realizar viajes de aventura o con la que poder deambular por las calles de Madrid, perderme por oscuros callejones al acecho de asesinos envueltos en turbante. Digo Madrid porque es donde vivo, no por capricho; que siempre podemos desplazarnos tú o yo (preferiblemente tú). Lo que sí quiero son personas que ansíen la viva euforia del misterio, la inquietud; que deseen aprovechar cada día como si fuera el último. No se trata de salir por pasar el rato, para eso me quedo en mi casa leyendo poesía o culturizándome -aún más- en internet.
    Quiero gente que se arriesgue a colarse en un cementerio, a hacer la ouija, a jugar a juegos de rol, a preparar bombas (para los q no lo sepan se pueden hacer todo tipos de explosivos con productos caseros; y el que no me crea q vea la peli “El Club de la Lucha”)por el simple placer de hacerlas, sin que ello conlleve tirárselas a nadie (lo siento por los viciosillos que creíais que sí); gente que sienta curiosidad por las cosas y tenga ganas de saber más, que tenga en la cabeza otra cosa además de beber hasta terminar retozando en vómito como el embrión en su placenta, que durante la época franquista se hubiese manifestado por la libertad, que se haya planteado cuestiones filosóficas alguna vez en la vida.
    Quiero ir con gente a la que le preocupe que su vida pueda llegar a estar vacía, y que salgan a la calle porque esperan pacientemente que les pueda ocurrir algo emocionante y digno de mención que saben que en su casa pegados a la pantalla muerta del ordenador jamás les podrá suceder. Me gusta la gente irónica, sarcástica gente a la que le guste vacilar al resto de la suciedad (sociedad). Gente que sepa gastar bromas no estúpidas, sino con ingenio. Cualquier persona que no tenga o no sepa usar el humor irónico y no sea mínimamente graciosa y divertida lo más probable es que me aburra a los 2 días. A parte de ser personas ingeniosas deben ser cultas (amén de quien me agregue sin serlo).
    Es evidente que si a alguien no le interesa mi mensaje y piensa agregarme solo porque se aburra mortalmente es mejor que rectifique a tiempo. En cuanto a mis datos personales, soy chica y tengo 20 años, aunque me es indiferente el sexo y la edad de los que me agreguen. Y recordad siempre quién manda xD, porque tan solo a un chasquido de mis dedos vuestro humilde -sobre todo humilde- hogar podría saltar en mil pedazos (rapsoda_legendario@hotmail.com ha hablado). FIN

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