Carta de una mendiga, manchada de fango

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Tu despedida me supo… a besos con uve.
A letras… que quisieron ser palabras.
A desdicha escrita con prisa.
Me parece estar saboreando en este mismo instante, aquel amargor final que dejó la hiel del adiós en mi paladar.

Hasta el escenario para tu representación final, pareció ser pulcramente elegido para tu cometido.
De madrugada, en aquella lúgubre calle. Bajo una siniestra luz intermitente que proporcionaba aquella farola, apunto de apagarse.
¡Te deshiciste de mí! Como quien escupe un chicle al suelo.
Sin escrúpulos, a bocajarro.
Me estrujaste cual lata de cerveza vacía. Me pateaste sin consideración.
Me incorporé, retorcí mi orgullo hasta asfixiarlo.

Como el trocador de barro a oro que siempre creíste ser, con gesto altivo, te diste la vuelta. Te marchaste.
El sonido de tus pasos mientras te alejabas, estallaba en mis oídos cual fúnebre sintonía de violines, despuntando mi piel.

Cuando ya parecía que vetabas para siempre a estos ojos de tu imagen, como por descuido o tal vez porque te gritaba, te suplicaba que volvieras. Y el orgullo yacía inerte a mi lado. Te giraste en la distancia y hasta me despediste con la mano, cual dueño que deja a su perro abandonado en mitad de un camino, sabiendo que no va, (que no ibas) a volver.

Desde entonces, decapito recuerdos cual soldados que fueron amigos, en esta larga batalla del olvido. Cada vez llegan más pesares exiliados. Ya son tantos, que hasta organizan emboscadas y me desvalijan delos pocos retales que consigo. En los que intento tejer nuevas ilusiones.

Planto semillas en tierra estéril y riego sin agua, jardines de flores e ilusión que no existen. Mientras te espero. Solo el aire me alimenta, mientras lo rastreo en busca de tu esencia. Ya solo un gran surco y unas fangosas aguas estancadas, recuerdan aquel océano tan lleno de vida que un lejano día fue.
El cielo esta en blanco y negro.
Un día más regreso manchada de fango.
Y me acurruco cual mendiga en el suelo, en esta lúgubre calle donde te perdí, hace hoy unas mil lunas.

La dama numero 13

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