Detrás del cristal, por Elisa González Miralles

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Del 29 de mayo al 29 de junio
Elisa González Miralles expone “Detrás del cristal”
en la Galería Tolmo de Toledo

Horario: de lunes a sábado de 12 a 14 y de 18 a 21 horas.
Domingos y festivos de 12 a 14 horas.

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Paisajes internos de una viajera observada, por José Ramón Huidobro.

Nadie emprende
este camino salvo
el crepúsculo de otoño.

Bashoo

Detrás del cristal el paralelismo deja de existir. Quien mira fijo por el visor lo hace al amparo de la lente que somete al vidrio para hacerlo filtro. Para asimilar lo de afuera hay que atreverse con lo que emerge dentro: el paisaje interno de una viajera que descifra los colores para avanzar. Los ocasos desvelan a la fotógrafa y es atrapada en el parpadeo del cansancio para alumbrarse con la  nostalgia, pegada la nariz a la ventanilla de socorro. Lo que sucede a través del vacío transforma horizontes, quebrándolos y difuminándolos. Todo ocurre en un instante que es urgente atrapar. Lo de menos es la forma, sino la explicación de las penumbras o la reflexión difusa que dictan las gotas de lluvia. Elisa González Miralles ya no utiliza el ojo: recuerda, no pulsa el disparador sino que acaricia ramas prolongadas hacia la tormenta. Ha elegido el invierno para encontrarse a sí misma y el espejismo como telón de fondo. No puede permitirse el deslumbramiento ni el desvelo. No traiciona al movimiento. Se resiste a la oscuridad. Destila el secreto del hielo cuando se incendia en la nieve. Persigue los haces como una niña que fue. Conserva la esencia pero debe arriesgar. Cada etapa es un relieve, una tonalidad. La contaminación prende una ciudad destino a donde llegará con sueño. Será otra: inevitablemente. Se ha llenado de brumas y ha girado caleidoscopios. Ahora el paisaje le mira a ella y se queda atrapado para siempre. Al otro lado, la imagen especular se va diluyendo. Encontramos esas pistas que dejaremos atrás. Distorsiones oníricas, cromosfera, bosques que emergen y vaho. También ceguera, fisuras en la claridad y azul que calma. Hay desierto y frondosidad. Nos sorprende un sol que trepa montaña arriba, aludes al otro lado de la burbuja que nos aísla. La luz en constante tránsito y una mujer que no alcanza con una vida para todo lo que queda por contemplar.

José Ramón Huidobro.

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