Pesadilla, por Dragón

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Empezaré por el final…
Salimos despavoridos de ese terremoto.De esa casa en sombras que se desmoronaba sobre nosotros.
Aterrados, gritando,llorando,cogidos de la mano.
El mundo real en la calle no entendía nada de nuestro drama…
Hay afuera no pasaba nada, y sin embargo. Nosotros acabábamos de escapar de la muerte.
A nuestra espalda, la terrorífica visión de una galería ocre, sin luz, húmeda y con algunos cristales rotos.
No hacía mucho dentro de esa ventana.
Nos habíamos amado hasta el final
abrazados,
mojados
niños…
Allí dentro el Gigante había llamado varias veces a la puerta, aterrando nuestros corazones con su pisar de gigante.
Haciéndole frente con la resistencia del miedo y la impotencia.

Para descubrir cuando ya todo estaba perdido… que no venía a por nosotros.
El gigante tan solo buscaba una avería que arreglar en aquel edificio en ruinas.
Su palanca de acero desgajó nuestra puerta dejando ante nosotros la verdad de aquel rostro joven delgado, sucio, de ojos tiernos que buscaba al igual que nosotros… sin parar.
Estaba solo, triste y perdido.
Al igual?
En aquellas paredes donde la lluvia se filtraba por el techo…
en aquella vivienda antigua de techos altos,
en aquel hogar de siglos.
Tú te ponías de pie y el mundo se anclaba en perfecto desequilibrio.
Allá dentro nos entrelazábamos sin parar,
como niños que se encuentran, como almas gemelas.
Entre escombros y suciedad
La humedad y el frió invitaban a marchar y sin embargo nos hubiéramos quedado allí dentro toda la vida
Antes de que todo se viniera abajo…

Mucho antes de todo esto, te había buscado por los bares sin encontrar.
Habías estado a mi lado con otro nombre y otra cara y la misma persona dentro de mí.
Esa que huyes sin apartarse del sitio,
la que se enfrenta con el miedo recubriendo la piel
con la pasiva violencia del que no se mueve para no atacar pero que no se va porque no le toca.
Es valiente a su modo.
Sin correr, con el miedo empapando, estático ante la amenaza,
aterrado, firme, inmóvil, esperando su destino.
Antes la danza de costumbres y cuerpos, danzando como siempre desde el final de los tiempos…
inequívoca danza de rendición, de perdida, de abandono. Es la vida…nada mas.
Antes…
tu rostro escondido entre el de mil mujeres
sin estar en ninguna y de nuevo el miedo y la no necesidad.
La niebla fría del no esfuerzo, del intrascendente sentido del no sentido.
Antes odio, orgullo, enfado y dolor habitual.
Vano y estúpido por mas que usado y resabido
Inerte y asesino en su persistencia como un virus.
Es la vida? Hasta cuando?
Al final únicamente la foto de esa galería, tu cuerpo mojado temblando al lado mio y la tristeza de no poder volver a entrar jamas.

Fotografía de Abandonalia.

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