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Relatos

Los relatos de las noches prohibidas del paraiso.

Treinta y uno del doce, por José Oscar Blázquez Andrés

A Carlos le apodábamos “el mejicanito”. Chaparrito de piel dura y tez morena, a Carlos Ginés le habían embarcado rumbo a México cuando estalló la guerra civil siendo al principio todo buenas palabras y luego dejadez burocrática. “Lo di todo” cantaba a ritmo de ranchera cuando un vino peleón le poseía, “lo di todo por unos ojos negros y por unos ojos negros todo lo que no tenía perdí”. Cuando volvió con la recién instaurada democracia esperó encontrarse con un oasis que nunca existió. Lo poco que tenía lo gastó en unos ojos…

Biografía de mi entrepierna. por Jordi M. Novas

Ayer Juan me dijo que no, por primera vez. Todo esto ira enterrado en una montaña de nihilismo, o cinismo, o pesimismo, o quizá de las tres cosas; o de ninguna. Hoy estoy en casa, en el sótano. Mi padre está atado de pies y manos a una silla. No se puede mover y le he puesto esparadrapo en la boca. Yo sonrío, con un bate de madera en la mano, llena de rabia u odio, o lo que sea, pero nada bueno en todo caso. Mi madre está en la peluquería. Mi padre corre peligro. La tragedia en la vida suele caer a cuentagotas, cuando menos…

La noche sabe a algodón. por José Oscar Blázquez Andrés

La noche sabe a algodón. Eso, al menos, es lo que mis hermanos decían cuando yo les preguntaba porqué masticaban cuando dormían. - La noche sabe a algodón -aseguraban- a algodón dulce. Mis mejores recuerdos están formados precisamente de eso, de noches en vela intentando capturar, incansable, el azucarado aroma de los finos hilos que rodeaban un débil palo de madera, tratando, día tras día, de paladear los sueños con forma de nube rosa y, aunque parezca ridículo, al menos ahora me lo parece, había noches en que creía…

Tripas (guts) por Chuck Palahniuk

Tomen aire. Tomen tanto aire como puedan. Esta historia debería durar el tiempo que logren retener el aliento, y después un poco más. Así que escuchen tan rápido como les sea posible. Cuando tenía trece años, un amigo mío escuchó hablar del "pegging". Esto es cuando a un tipo le meten un pito por el culo. Si se estimula la próstata lo suficientemente fuerte, el rumor dice que se logran explosivos orgasmos sin manos. A esa edad, este amigo es un pequeño maníaco sexual. Siempre está buscando una manera mejor de estar al palo.…