Con el objetivo de intercambiar tiempo, ofreciendo o demandando servicios, ha quedado formalmente inaugurado el Banco de Ida y Vuelta (BiV) en Madrid. Clases de inglés o de reflexología, paseos en barco, cuidadores de animales o cómo montar un acuario son algunas de las propuestas que se han registrado apenas comenzar la iniciativa.
Incluso, el BiV va más allá de los límites físicos de Madrid, como el caso de Beatriz, quien vive en Barcelona e imparte clases de inglés a través de la aplicación de telefonía gratuita Skype. Y para publicitar el proyecto, el banco regala la primera hora que la persona interesada demande.
Al igual que todos los bancos de tiempo, la idea es que la única moneda de intercambio sea un período: se invierte una hora ofreciendo un servicio y, a cambio, se demanda otra hora de una actividad que se necesite.
La unidad de canje y de valor es la hora, independientemente de la labor que se ofrezca o se reciba. De esta manera, se fomenta la cooperación y la solidaridad, se revaloriza el desempeño de cualquier tipo de trabajo, sin discriminar el sexo, la raza, la condición de salud o la clase económica.
El BiV está promovido por la asociación de ámbito nacional Música de Ida y Vuelta, una entidad que impulsa la creación de espacios de intercambio entre las culturas de las comunidades migrantes y la de los propios vecinos, mediante la música.
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